En las ultimas semanas se han repetido diversas declaraciones de jugadores y entrenadores de los tres grandes de nuestro futbol, hablan de actitud, de rendimiento, de responsabilidad, de compromiso, nos dan una idea por lo que están pasando a nivel mental, como dijo Saúl Ñiguez anoche, «Siempre regalamos una parte y no tiene que ser así», no saben porque les pasan estas cosas, ¿Es posible que un jugador no quiera ganar ni rendir?, es posible que exista algún caso pero me gusta pensar en la congruencia de estos magníficos profesionales, que tal vez lo único que les falta es la posibilidad de acceder a herramientas que les permitan acceder a un rendimiento mas equilibrado y librarles de etiquetas y creencias.

Me gustaría contaros una historia de Rachel Naomi Remen, nos habla de un monje que allá por el siglo XIV es contratado para ser el maestro de obras de una magnifica y grandiosa catedral. Su encargo era realizar la tarea de supervisar todos los peones y artesanos. Para ello decidió llevar a cabo un estudio acerca de las prácticas laborales de los albañiles, selecciono 3 albañiles en representación de las diferentes actitudes hacia la profesión.

Se acerca al primer albañil y le dice:

Monje: ¿Hermano hablamos acerca de tu trabajo?

El albañil dejando por un momento lo que estaba haciendo contesta con voz abrupta, llena de rabia y resentimiento:

Albañil: ¡Aquí me ves!, sentado delante de mi bloque de piedra, que mide un metro, por medio metro, por medio metro. Al que cada uno de mis golpes con mi cincel contra la piedra, me hace sentir que estoy descorchando una parte de mi vida. Mira mis manos, las tengo endurecidas y llenas de callos, la ara arrugada y mis cabellos grises. ¿Donde encuentro la satisfacción?  Me moriré antes de que ni siquiera este acabada una cuarta parte de la catedral.

El monje se acerco al segundo albañil y le dice:

Monje: ¿Hermano hablamos de tu trabajo?

Albañil: ¡Hermano! (contesta el albañil con una voz suave y uniforme). Aquí me ves sentado delante de mi bloque de piedra que mide un metro, por medio metro por medio metro. Con cada uno de los trazos de mi cincel estoy labrando una vida y un futuro. Me he permitido albergar a mi familia en una casa cómodo, mucho mejor que la que yo mismo tuve. Mis hijos van a la escuela. Tendrán más en la vida que lo que yo tuve . Todo ha sido posible gracias a mi trabajo. Al igual que yo le doy a la catedral con mi arte, la catedral me da a mí. 

El monje se acerco al tercer albañil, y le dice;

Monje: ¿Hermano hablamos de tu trabajo?

Albañil: Hermano ( contesta el albañil sonriendo y con la voz llena de alegría), aquí me ves sentado delante de mi bloque d piedras que mide un metro, por medio metro, por medio metro. Con cada caricia de mi cincel sobre la piedras le doy forma y esta piedra empieza a emerger. Aquí estoy rindiendo homenaje, ya no solo a mi destreza y a las habilidades propias de mi profesión, sino también estoy contribuyendo a todo aquello que valoro y creo, un universo representado por la catedral donde cada uno da lo mejor de si mismo en beneficio de todos nosotros y testimonio del propósito para el cal el tío poderoso me puso sobre la tierra.

El  monje se fue y reflexión acerca de todo lo que había escuchado…

Como entrenadores seguro que os habéis encontrado en situaciones que por desgracia son comunes, como la de aquel jugador que no tiene ganas, que no tiene actitud, que esta inmerso en un continuo dialogo interno que le limita y le impide acceder en plenas condiciones a los recursos que tiene y necesita para poder afrontar los desafíos del entrenamiento y/o la competición. Ellos son esclavos de sus creencias y las del entorno, algunos comentarios repetidos como las de Saul, Pique o Ter Stegen entre otros…

  • Siempre tiramos la primera parte y no se porque…
  • No estamos jugando bien pero no e falta de actitud..
  • Hay momentos que el equipo baja los brazos
  • Yo no sirvo para jugar de lateral izquierdo… 
  • Él juega mejor que yo… 
  • Yo soy mejor que el…
  • No se cómo hacerlo.                                    
  • El entrenador me tiene manía
  • La pelota no quiso entrar.                               
  • Los penaltis son una lotería.

 … como os venia contado en la historia del monje, el reflexionó aquella noche en la que durmió plácidamente como hacia mucho tiempo que no hacia y a la mañana siguiente dimitió de su cargo como maestro de obras para ponerse de aprendiz con l tercero de los albañiles.

La actitud es la base del rendimiento, puedo estar de acuerdo, en eso creen y se excusan entrenadores, jugadores y periodistas ante un fracaso y la alaban ante un éxito. Se achaca y se tiran a la cabeza la supuesta falta de compromiso. Quizás tienen razón en alguna ocasión. ¿Por qué no actuar en un nivel superior como es el estado?, poco se habla de ello, de entrenar el estado que te lleve a ello, para mejorar la actitud y el compromiso, de entrenar para derrotar al charlatán interno que todos tenemos.

Una vez en una formación un entrenador se quejaba de que su equipo era una banda, que no tenían compromiso ni actitud y me puso un ejemplo de un partido en el que no cogieron ningún rebote por mucho que el los avisaba una y otra vez para que estuvieran atentos, perdieron por ello, que eso le saco tanto de quicio. Mi única pregunta fue, ¿cuantas veces habíais entrenado el rebote hasta ese momento?, reflexiono y tras no querer admitirlo de primeras, me comento que no lo había entrenado…

El coaching de tres pasos junto con sus juegos de nuevo código son una herramienta maravillosa para ello. Un campeón no es aquel que gana siempre, es aquel que compite de corazón y con generosidad, sin reservas, superando las circunstancias sean las que sean. 

En el entorno hípico cuando muere un caballo campeón, lo entierran con honores, ¿sabéis lo que entierran? ¡Su corazón!, ¿su corazón?, si, es la parte de su anatomía que le permite no entregarse nunca, correr más allá, al margen del dolor.

¿Queréis entrenar como campeones?, ¿queréis ser campeones sin excusas? 

Incorporar a vuestro entrenamiento el TecTac Mental y el nuevo código de la PNL. Será el punto de inflexión que cambiará tu vida y el de todo aquel al que entrenes.

La actitud es entrenable, todo es entrenable, dejemos de excusarnos en que es algo que tienes que tener si o si, cuando no hay actitud hay algo que lo impide. Piensa que puede ser inconscientemente y que existen medios para ayudar a solucionarlo.

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