¡NO JUEGAS POR TU MALA ACTITUD!

Seguro que has oido esta frase alguna vez, es usada comúnmente por entrenadores mediocres que no asumen su responsabilidad individual como parte fundamental que son del proceso de crecimiento, tanto para su equipo como para sus jugadores. Es un ataque de una vergonzosa crueldad, es el uso mas bajo que se puede hacer del estilo atribucional externo. El dialogo correctivo es el arma mas importante que tenemos los entrenadores para orientar a nuestros/as jugadores/as, nosotros decidimos hacia donde. Una cosa es dar un toque en algún momento puntual para recordar que la actitud no es la correcta, no es la que asumieron con su compromiso, no es la que necesita el equipo y otra poner una etiqueta, decir que eres malo y que mereces un castigo.

Es no pensar en que es lo importante para el equipo o para la progresión de los deportistas, es ser egoísta y pensar en salvar el culo, en sacar balones fuera, aunque signifique que te estas cargando la autoestima y confianza de un deportista y apartandolo del camino metiendo contenido malintencionado en su subconsciente, lo esta anulando. ¿Que puede hacer un deportista ante esto? ¿Cual es la causa de su actitud ? 

“Cuéntame y olvido, enséñame y recuerdo, involucrarme y aprendo” Benjamin Franklin

Los problemas de actitud muchas veces tienen su causa en el comportamiento del entrenador;

  • Mensaje contradictorio.
  • Comportamiento incongruente.
  • Comportamiento “veleta”. (Sin rumbo claro, cambia discurso según con quien)
  • Liderazgo tóxico.
  • No deja que descubran por si mismos, que desarrollen recursos.
  • Trato diferencial dentro del equipo.

Todo esto genera en el jugador/a;

  • Desinteres o desgana
  • Supuesta mala actitud.
  • Ansiedad y falta de seguridad en la ejecución.

Creer que puedes activar a un deportista faltando a su orgullo, a quien es, es una peligrosa equivocación. Atacar la autoestima puede funcionar en algún momento puntual pero los que realmente funciona es conocer como es cada uno de tus deportistas, sus anhelos, como conseguir hablarles desde su mundo. Hacerles entender su papel, lo que necesitan mejorar, y sobretodo como hacerlo. Saber o aprender como ayudarles a hacerlo y  preocuparse por que lo hagan. Si los deportistas saben para que hacen lo que hacen, lo harán con la actitud adecuada, lo importante no es lo que tu les digas, es lo que ellos/as entiendan.

Si entienden el para que lo hacen y como han de hacerlo, se interesaran en hacerlo, tendrán una referencia para su evaluación, sentirán la motivación de ir cumpliendo sus objetivos. Desarrollaran los recursos técnicos individuales y tácticos colectivos, que les ofrezcas, sentiran que son participes en todo momento y cual es su rol en el plan de partido, generar el deseo en ellos de que los adquieran es en parte cosa del entrenador y como sea capaz de transmitirlo.

Una vez que sienten los recursos, es cuando pueden concentrarse en como jugar, sin preocuparles fallar o no, son capaces de ajustar sus expectativas en lo que debe hacer en cada momento, minimizan los nervios propios que genera la obligación de tener que demostrar en cada momento, jugarán a su nivel.

Un entrenador debe generar ante todo conciencia de lo que se debe conseguir y como hacerlo, generar conciencia de las mejoras individuales y colectivas que necesita, para mejorar la autoestima, la confianza individual y colectiva, no lo es excusar la falta de trabajo, implicación o capacidad, en la mala actitud de sus jugadores/as, del arbitraje, del tiempo o de lo que se le ocurra en cada momento, tiene que asumir su responsabilidad, que sobretodo en base es la de generar deportistas con recursos, valientes y resilentes, capaces de adaptarse a las circunstancias, con una alta autoestima que les haga disfrutar de su deporte.

“Malos lanzamientos pueden llevar a malos pensamientos, malos pensamientos llevan a malos lanzamientos”

1 comentario en “¡NO JUEGAS POR TU MALA ACTITUD!”

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